Hay personas que después de una cirugía plástica lucen mucho mejor que antes, esto gracias a una intervención por medio de la cual se quitaron cicatrices, estilizaron la nariz o cambiaron algunos detalles de tamaño o forma de sus orejas, barbilla o pómulos.

Sin embargo, no siempre es así, hay quien tras una operación estética acaba con la armonía que tenía en su cuerpo o rostro, e incluso atenta contra su salud. Moraleja: Hay que saber decidir el cirujano antes de acudir al quirófano.

Lo más importante es asegurarse que el médico que va a operar sea certificado. Existen muchos ejemplos de personas que fueron bellas pero que al ponerse en manos de cirujanos no acreditados, las consecuencias fueron contrarias. Lo ideal es acudir con un cirujano certificado y ético que les indique de manera honesta las expectativas que hay de la operación, así como las consideraciones y recomendaciones puntuales para cada paciente.

No se trata de que renuncies a la cirugía plástica como una alternativa viable y efectiva para cambiar, sanar o corregir, alguna parte de tu cuerpo con la que no se estés conforme.

Se trata de que tengas la certeza de que estás en mano de un experto quien te ayudará a definir si es o no el quirófano el sitio donde hallarás lo que deseas: ser más hermosa.

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